FRAGMENTOS DE UNA CARTA

“¿Cómo transmitirte la esencia de mi llamada y del trabajo para el que se me requiere? Te haré una transcripción del libro de Vicente Beltrán Anglada “Introducción al Angi Yoga” (pag. 50) porque sus palabras ilustran a la perfección lo que voy a intentar explicarte con mis propias palabras:

“Los tiempos han evidentemente cambiado. Al menos así lo reconocemos desde el ángulo de la visión oculta. El trabajo de trasladar las energías del mundo espiritual al mundo físico exigirá, sin embargo, un cambio asimismo fundamental en la vida de la humanidad y en su sitema social de relaciones, obligando a los sinceros aspirantes espirituales que sientan arder esa llama de comprensión en sus corazones a someterse a unas reglas simples, de carácter inédito y de alcances insospechables, cuya virtualidad –según palabras del Maestro- “será introducir la Nueva Era en el mundo y preparar el Camino del AVATAR”. … … … los nuevos tiempos, inducidos por nuevas corrientes de vida astrológica, sólo serán efectivos y prácticos si las mentes y los corazones de los hombres se someten a una profunda y radical transformación. … … … las células cerebrales y las del corazón de la mayoría de la gran familia humana, están obstruidas por una cantidad ingente de residuos kármicos procedetes del pasado y sedimentados en el inconsciente racial o colectivo de la Raza, un hecho provocado en parte por la fatal tendencia humana a seguir las líneas de mínimo esfuerzo o resistencia impuestas por el pasado tradicional o a conformarse todavía con disciplinas personales pertenecientes a otras épocas y con la actividad de los Yogas trascendidos. Se impone, a mi modo de ver, una renovación mental y psíquica del espíritu racial del mundo y ver la manera de agrandar la pequeña chispa de fuego que origina la vida espiritual del ser dentro del corazón y convertirla en la gigantesca llama del espíritu creador de renovación, tal como lo exigen las corrientes astrológicas que rigen los nuevos tiempos. Una de las particularidades del AGNI YOGA, tal como puede ser comprendida desde el ángulo psicológico, es la capacidad de adaptación a la sucesión de hechos y acontecimientos totalmente nuevos e inéditos que se producen por doquier. La comprensión correcta del sentido de adaptación es realmente difícil, habida cuenta que el ser humano lo confunde casi siempre con el de transigencia psicológica, con las complicaciones individuales que a ello da lugar.”

Me detengo aquí, aunque lo que sigue, hasta el primer párrafo de la página 52, continúa siendo perfectamente ilustrativo de lo que es mi propósito y la línea de mi trabajo.

Me fascina el estudio de Vicente Beltrán Anglada, es para mí un Maestro entre maestros, siento una muy estrecha afinidad entre su vibración y la mía, y su forma de expresarse llega a lo más profundo de mi Corazón. Lo digo con toda la humildad del mundo. Su obra y sus palabras rebosan sabiduría, profundidad, precisión, Amor y poesía, poesía por cuanto que todas las cualidades que intento torpemente definir, se conjugan en su obra para expresar la belleza del cumplido propósito de la Comunicación con mayúsculas, aquella que va más allá de las palabras.

Tengo un propósito de vida, cada persona tiene el suyo. Un propósito que transciende, en mucho, el de mi propia evolución personal (aunque no la descuida, obviamente). Todo el estudio –que al final es una actividad mental- sin el cumplimiento de este propósito de servicio, se quedaría en menos que nada. No sé si soy capaz de definir con palabras cuál es mi propósito. Sólo sé que yo elegí voluntariamente una experiencia de vida muy peculiar y unas circunstancias familiares muy concretas que me iban a permitir sumergirme en las tenebrosidades emocionales y mentales del ego humano, en los engaños y en las trampas que a través de los tiempos han llevado a las almas al infierno de su propia ignorancia y las han mantenido prisioneras en él. Elegí esto porque el aspecto búdico de mi propio ser me capacitaba para realizar un laborioso y paciente trabajo de retorno al Centro del Ser, pero para hacer algo que va mucho más allá que conquistar mi propia dignidad, para hacer algo que tiene que ver con poner en resonancia búdica los corazones de muchas otras personas. Mi experiencia es una experiencia de Angi Yoga. No pretendo ostentar conocimientos, porque en realidad, el único conocimiento que realmente me interesa es el de mí misma, el profundo conocimiento de mis aspectos humanos, en cuanto que es éste el único camino que abre la puerta del reconocimiento espiritual. De hecho no puedo decir que me interese el conocimiento espiritual porque la espiritualidad no se conoce, la espiritualidad se es, y es su profunda e ígnea llamada la que nos empuja a la necesidad de aprender el arte de la serena expectación, que es en definitiva la actitud o disposición que nos permite profundizar en el conocimiento del yo, de sus aspectos humanos. Mi capacidad de penetración es la que me ha permitido desentrañar la intríngulis de mi propia persona humana y de mi experiencia personal. Mi experiencia y mi proceso me capacita y me exige ponerme al servicio del aquellas personas que están en el proceso de realizar su camino hacia el Centro de su Ser. Y para ello no siento que lo más apropiado sea transmitir conocimientos metafísicos o esotéricos, ni hablar de Rayos, Iniciaciones, Rondas planetarias, Planos… yo misma no soy capaz de retener en mi mente determinados conceptos que no pasan de ser mentales hasta que la memoria espiritual no se desvela o se despierta de su letargo. No quisiera para nada desvirtuar ninguna verdad. No quisiera tampoco quedarme en el “vestíbulo” de lo debería ser el verdadero trabajo terapéutico. El Angi Yoga es un camino, por supuesto, una manera de vivir. Es algo que siempre explico. Habitualmente menciono a V. B. Anglada, esta vez no lo hice, y es cierto que tu reflexión me sirve para alertarme de la necesidad de proporcionar bibliografía o cuanto menos referirme a las lecturas apropiadas para quienes necesiten o deseen profundizar.

Yo estoy siendo requerida para realizar un trabajo de carácter terapéutico; lo que he realizado en relación a mi propia experiencia de vida tengo que transmitirlo y ponerlo a disposición del público. Este trabajo tiene muchas implicaciones, desde la implicación de iluminar las consciencias físicas, emocionales y mentales, con todos los aspectos que ello implica, hasta la más profunda y esencial de las implicaciones: la de transmitir la absoluta relevancia del aspecto búdico del ser, el único aspecto desde el cual, en verdad, podemos integrar todo cuanto podamos descubrir de nuestro aspecto humano. Para despertar esa memoria búdica, que aunque olvidada, es el aspecto real del ser y el único que posibilita la trascendencia del cuaternario inferior, no es necesario instruir a las personas en conocimientos metafísicos, ni aturdirlas con términos que la mayoría no comprenderán. No obstante, sí es absolutamente necesario despertar en ellas la necesidad de “ir hacia adentro”, y para ello se tiene que ofrecer algo más que palabras o explicaciones. Para ello se tiene que irradiar.

El Angi Yoga es efectivamente el Yoga del futuro, pero de un futuro que se precipita sobre nosotr@s a una gran velocidad, un futuro tan inminente que nos está llamando a la Presencia. Ya no creo que el Agni Yoga sea un yoga profundamente esotérico, sí un yoga muy profundo, desde el punto de vista humano, pero no esotérico, porque ¿cómo podría ser esotérica la Realidad Espiritual del ser, cómo podría ser esotérica su propia y Real Identidad? La Nueva Era precisamente llega con la energía y con el potencial de rescatarnos de ese limbo de ignorancia, llega con el liberador potencial de retirarnos definitivamente los velos.

Cuando ayer (o mejor dicho el sábado) hablé de Yoga de Síntesis, expliqué de forma muy breve que la palabra síntesis se refería fundamentalmente a la integración y la síntesis de los aspectos físico, emocional y mental. Después, es cierto que también me referí a la síntesis de los aspectos de género y reafirmo lo que dije. El aspecto búdico del ser es la síntesis, fusión, integración de los aspectos masculino y femenino del ser. El Amor, en el más amplio sentido de la palabra, es la perfecta conjugación y el equilibrio perfecto entre los aspectos de la Acción y de la Receptividad, los aspectos Electricos y Magnéticos del ser. Esto que afirmo aquí tiene muchas y muy profundas implicaciones, que de comprenderse bien, resultarán muy sanadoras, liberadoras o redentoras.”


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