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¿PROSTITUCIÓN DE LAS LEYES Y ESCLAVITUD MENTAL? YO NO ME SOMETO

   Por definición y en virtud de nuestro origen divino, todos los seres humanos somos valiosos en nosotros mismos y todos custodiamos en nuestro interior un potencial creador inconmensurable. El problema es que no lo sabemos y nos están usurpando ese poder. La consciencia humana evoluciona a merced de algunas almas que van en avanzadilla de forma soberana hacia la expansión de su propia consciencia, respondiendo y contribuyendo así al tirón evolutivo de los tiempos que corren. Otras almas, que lamentablemente son muchas en número, se van apagando en vida víctimas de la depredación energética. Fuerzas oscuras, con ansias insaciables de control y dominio y cuyas verdaderas directrices son extraplanetarias, se ocupan de parasitar, succionar y depredar no sólo el potencial humano, sino también el planetario. Estas fuerzas, que actúan cada vez con más descaro, están consiguiendo someter la voluntad de los seres humanos a merced de estratagemas de manipulación que se han sofisticado mucho en los últimos tiempos.

   Pero aquí y ahora me interesa hablar del potencial humano y de la importancia suprema de velar por la libertad, la soberanía y la preservación de los derechos naturales fundamentados en leyes naturales universales e inalienables porque nos los quieren arrebatar, y para ello están invirtiendo y desplegando muchos recursos materiales y energéticos. Y es que estamos en guerra, y aunque no se trate de la clásica guerra de naciones, de unos países contra otros o de unos pueblos contra otros, si se trata de una guerra encubierta y no declarada de forma abierta, una guerra en toda regla, cuya característica principal radica en el objetivo de someter las voluntades humanas para esclavizar la supremacía de todas las almas que aún son libres y convertirlas en objeto de depredación. El énfasis de la lucha ya no está en el territorio o en los recursos materiales y energéticos, porque los depredadores, los sujetos de la guerra, ya se han hecho con el territorio, quiere esto decir que, a pesar de que la mayoría de las personas lo ignora, las élites poseen algo así (no puedo decir el porcentaje con exactitud) como el 95% de los bienes materiales y recursos del planeta, es un hecho, lo hemos consentido, les hemos dejado y lo han conseguido a base de perversión, extorsión y manipulación.

   Es importantísimo señalar que, aunque la intención de los poderosos sea la de someter completamente la consciencia humana, eso es un imposible, puesto que la consciencia y la expansión de la consciencia, que siempre se produce en virtud de un Fundamento Universal improstituible llamado Amor, es un flujo imparable a favor de la evolución, ya no humana, sino universal. Pueden apagar almas, depredarlas, de hecho lo han hecho siempre. Sin embargo, aquellas almas que se erigen soberanas, que apelan a su Origen Divino Esencial y se ocupan en conocer, desarrollar y utilizar sus capacidades con este fundamento, esas almas tienen una protección natural inviolable.   

   Sin embargo, existe un peligro real, a lo sumo para aquellas personas que, no sólo ignoran lo que verdaderamente está pasando, sino que, además de despreciar muchas de ellas su dimensión espiritual, ignoran el poder creador que tienen y cómo funciona dicho poder. Aunque este no es el espacio para desarrollar este tema relativo al poder creador humano, si señalaré algo fundamental: es una realidad de física cuántica que aplica a nuestra vida cotidiana, que aquello en lo que ponemos el foco, aquello es lo que se acaba materializándo para nosotr@s y se convierte en realidad. Esto, que lo saben perfectamente quienes ostentan el poder, llevan mucho tiempo utilizándolo a su favor y lo siguen haciendo para lograr sus objetivos. Así han pervertido nuestras necesidades y preferencias, desviando la atención de los seres humanos hacia unos objetivos corrompidos y vacíos de contenido real. Pero al punto que quiero llegar ahora es a subrayar la importancia de tomar consciencia de la gravedad de la situación alertando a las personas de un hecho muy importante y definitivo: si bien el miedo se ha utilizado siempre para manipular a las masas, en la actualidad han conseguido poner el foco de atención de la mayoría de las personas del mundo en el miedo. Se trata de una maniobra tenebrosa y magistral, ya que el miedo es la fuerza que se opone al Amor y anula el sentido evolutivo del poder creativo humano, invirtiendo dicho poder en un sentido involutivo y destructivo. Este es el verdadero peligro. Aunque la mayoría de los seres humanos (en número) han caído en esta trampa mortal, aún estamos a tiempo de rescate. Para ello es fundamental tener muy presente este hecho que acabo de mencionar. Con la atención y el foco puesto en el miedo, nuestro potencial creador se invierte y lo que era una amenaza ficticia se convierte en una amenaza real. Y no estoy señalando que la amenaza sea sólo un posible virus biológico, la amenaza real radica en los sujetos de la depredación y en la depredación a la que nos están sometiendo y que adopta muchas y diversas formas.    

   No deja de sorprenderme sobremanera la obediencia ciega de las personas que acatan todas las normas que se están imponiendo, que no sólo no tienen ningún fundamento, sino que no tienen otro sentido que el señalado, el de someternos, debilitarnos, dañarnos y sustraernos el poder para arrebatarnos nuestros derechos naturales y podernos depredar mejor (como el lobo de caperucita). Pondré un ejemplo de algo que está a la orden del día: la mascarilla. Primero atemorizan a la población creando una amenaza ficticia. Después elaboran una serie de normas de actuación, que la gente acata sin rechistar, mediante las que arremeten contra las libertades fundamentales. Luego ofrecen soluciones ficticias y supuestos recursos de protección como es la archifamosa marcadilla, el distanciamiento social o la psicosis de asepsia. La mascarilla es el icono perfecto de la sumisión. Aunque ya es muy grave de por sí, el peor efecto de la mascarilla no es que reduce de forma real la entrada de oxígeno a nuestro organismo y que nos intoxica por la inspiración del propio dióxido de carbono, el peor efecto de la mascarilla es su efecto metafísico: simboliza la supresión de nuestra libertad de expresión, nos están tapando la boca, mermando nuestras habilidades naturales de comunicación y la inmensa mayoría lo acepta con sumisión. La mascarilla, reduce ostensiblemente nuestra comunicación. No sólo distorsiona la voz, nos impide percibir la gesticulación y expresión no verbal de los labios. Nos arrebata la identidad visual, nos aísla, nos aleja a l@s un@s de l@s otr@s, debilitando así también la fuerza y la protección que nos brinda nuestra unión, a esto último se le suma la norma que impone el distanciamiento físico de dos metros entre las personas. En resumen, el uso indiscriminado de la mascarilla nos usurpa el poder y la libertad natural de ser, respirar, expresar y la libertad de relacionarnos abiertamente sin cortapisas. Muchas personas creen que deben usar la mascarilla por su propio bien y señalan y acusan de temerari@s a quienes no la usan. Muchas otras, que empiezan a darse cuenta de que esto del virus es una estratagema, usan la mascarilla no tanto para protegerse del virus, sino por miedo a las represalias. En definitiva, cambia el objeto del miedo, pero en cualquier caso el foco sigue siendo el miedo. Pero la cosa no se acaba aquí, si esto es grave de por sí, más grave aún es la imposición de la mascarilla en las escuelas y la orden de distanciamiento entre l@s niñ@s. No es difícil darse cuenta de que, si bien las escuelas ya son de por sí centros de adoctrinamiento del sistema (este es otro tema que daría mucho de sí), el introducir la obligatoriedad de la mascarilla en ellas tiene efectos devastadores en la psique infantil. Con esta maniobra, absolutamente maquiavélica, se aseguran la sumisión social de por vida. Arremeten contra la libertad y la creatividad positiva de l@s niñ@s, que son el fundamento de la sociedad del mañana, arremeten contra el poder potencial del ser humano de autodeterminación y se cargan de un plumazo su protección psíquica. Por si esto fuera poco, la orden de distanciamiento entre ell@s refuerza la idea de que nuestros congéneres ya no son nuestros aliados, sino amenazas potenciales. L@s niñ@s ya no se pueden tocar entre ell@s, ya no se pueden abrazar, ni besar, sus juegos cambiarán necesariamente, la emoción natural e inocente de ser niñ@ se perderá. Por la vulnerabilidad natural de la infancia, corresponde que a l@s niñ@s l@s protejan sus adultos de referencia ¡¡¡pero no lo estamos haciendo!!!

   Es duro decirlo, y comprendo que sea duro el oírlo, pero es la pura verdad. Esto es un llamamiento a la cordura, un llamamiento a desplegar el coraje y la coherencia de actuación. Aún estamos a tiempo, aún podemos elegir actuar desde la supremacía del Amor, y por nuestro bien y por el bien de l@s nuestr@s, tenemos el deber de hacerlo.      

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3 Responses

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